Cuando hablamos de surrealismo aplicado a un contexto mexicano, de inmediato surge en la conversación Edward James y Xilitla.
Y es que la memoria y el legado de James coexiste con esa población de la Huasteca potosina.
Xilitla es un pueblo con arraigadas tradiciones ancestrales de los nativos nahuas y téenek, quienes conviven en armonía con la naturaleza y
la modernidad. Está enclavado en una porción montañosa de la Huasteca, y por la ubicación y ambiente prodigioso de inmediato hechiza al visitante.
Para entender esto hay que verlo, hay que sentirlo, hay que recorrer sus calles empinadas, visitar sus atractivos, dejarse abrazar por la niebla, que en
ciertas épocas cubre el entorno.
En diciembre de 2011, la Secretaría de Turismo Federal declaró a Xilitla Pueblo Mágico, el segundo en San Luis Potosí (anteriormente se había
declarado a Real de Catorce). Esta distinción no es gratuita ni comprada, se gana por méritos propios, como bien lo pueden constatar numerosos visitantes
que han encontrado aquí un paraje mágico; y ellos mismos se preguntan si Edward James trajo el surrealismo a Xilitla o más bien se inspiró en la geografía
local, en la flora y en el ambiente para recrearlo en su obra.
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