Vivos y muertos estan de fiesta... Vive esta festividad única y originaria de la Huasteca Potosina.
Desde hace aproximadamente más de 3 mil años, en México se lleva a cabo una fiesta que devuelve a la vida su complemento inexorable. Una ceremonia
que reúne a vivos y muertos en un banquete que se desarrolla a la luz de las velas, entre humores de copal y flores de cempasúchil. Es el Día de Muertos,
tradición prehispánica que se fusionó con el católico Día de los Difuntos (celebrado el 2 de noviembre) creando un ritual catalogado por la UNESCO como
Patrimonio Mundial de la Humanidad: un tiempo mágico que transcurre abriendo un puente entre éste y el otro mundo, mediante el cual los difuntos
pueden compartir la mesa con sus seres queridos.
A diferencia de otras regiones, en la huasteca también se conoce a este día como la fiesta de Xantolo, vocablo trastocado por la fonética de las lenguas
indígenas, que proviene del latín sanctorum (todos los santos). En los pueblos de esta zona se acostumbra a ir a los panteones a montar altares junto
a las tumbas de los familiares. Ahí se coloca un gran arco de flores de cempasúchil y olotillo sobre una mesa rectangular, en cuyas esquinas se ensamblan
varas de madera que representan las cuatro etapas de la vida de una persona (infancia, adolescencia, adultez y vejez). Éstas, a su vez, se tuercen para formar
dos arcos cruzados que simbolizan el paso por los siete ríos donde se purifican las almas.
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