Xilitla era un pueblo poco conocido hasta que entró a la escena mundial, cuando se empezó
a hablar de un “castillo” que había construido un excéntrico aristócrata inglés. Para entonces,
la época del movimiento surrealista en el arte (pintura, escultura, literatura, etc.) había pasado.
En revistas se publicaban artículos y fotografías de un lugar en la Huasteca Potosina donde había
una serie de estructuras muy “locas”, con escaleras que terminaban en la nada, un lugar mágico
por la exuberancia de la naturaleza. La gente comenzó a visitarlo, dando así inicio a la leyenda
conocida como “el castillo surrealista” o “las Pozas de Edward James”.
Castillo no es, pero pozas sí hay; más bien el lugar ha sido objeto de estudio y de todo tipo de
interpretaciones. Para muchos es un paraje arquitectónico inconcluso, porque así lo diseñó su creador.
Es un lugar que combina lo silvestre de la naturaleza con la creatividad humana integrada al paisaje.
Es un espacio escultórico ideado por una mente que excedió la fantasía.
Sir Edward James fue un británico que al descubrir Xilitla lo vio como un paraíso y decidió avecindarse
allí. Era un coleccionista de arte y un mecenas para muchos artistas del movimiento surrealista. Adquirió
terrenos y dedicó los últimos años de su vida a crear ese jardín como una variante del surrealismo en la
arquitectura.
Siguiente >